Mi hijo no quiere hacer deporte

   Escrito por Javier Badillos  //  23 marzo, 2013  //  La consulta del doctor  //  Sin comentarios

Niños y deporte

Todos estamos de acuerdo que el deporte es una actividad estupenda para los niños: les ayuda en el desarrollo tanto físico como mental, favorece su salud y es una forma muy buena de relacionarse con otros pequeños. Pero, no todos los niños se animan con el deporte, pero…¿qué pasa si no quiere hacer deporte?

Entre los 3 y los 6 años los niños pueden tener su primer contacto con el deporte. Es importante saber que aún son muy pequeños para aprender reglas complejas o competir. En este sentido, hay que tener que en cuenta que lo importante no es ganar, sino aprender y divertirse en grupo con actividades que implican movimiento. Ballet, fútbol, artes marciales

El deporte, para los niños más pequeños, les ayuda a desarrollar la motricidad, la coordinación, el control de las posturas y el equilibrio. Además, les da unos patrones básicos que les servirán en la práctica de cualquier deporte cuando sean mayores.

Los niños de tres a cinco años de edad no deben hacer más de tres o cuatro horas de ejercicios físicos a la semana. Además es aconsejable que se pregunte al pediatra antes de empezar a hacer cualquier deporte por si el niño pudiera tener algún problema respiratorio o físico. A esta edad, la actividad más recomendada es la natación, un deporte en el que se trabajan todos los aspectos importantes para el desarrollo del niño: coordinación, resistencia y disciplina.

Entre los cinco y los siete años es recomendable que el niño realice varios deportes, bien de manera individual o bien de manera colectiva, de esta forma podrán elegir la actividad que más les guste. A partir de los ocho años es cuando van decidiendo que disciplina se asemeja más a sus características, es importante su opinión, pero también los padres deben considerar lo que es más oportuno para sus hijos.

En cualquier caso, es importante valorar a los hijos, saber y respetar sus gustos, debilidades y fortalezas, y orientarlos. La planificación de una disciplina deportiva incentiva a los niños y adolescentes a ser autónomos e independientes, y a la vez ayuda a estrechar los lazos entre padre hijo, contribuye a conocerse entre sí y a desarrollar disciplinas que serán de gran ayuda en el crecimiento personal tanto de los padres como de los hijos.

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